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jueves, 13 de enero de 2011

JAZZ



Al músico de jazz siempre se le ha visto como a alguien que interpreta la música a base de estímulos, una especie de chamán que representa a unos pocos afortunados que se rigen por el mismo caos.

El jazz, se puede interpretar de muchas maneras; en música es el más evidente de todos ellos, pero la manera de andar por la calle con un paraguas pensando esto y lo otro también puede ser jazz, tomar una pinta en un bar mientras se habla de buena música, literatura y poesía, también lo es. Coger una moneda y jugar con ella mientras nos colocamos la bufanda llena de bolas de lana, también es jazz. Tomar una pinta de cerveza en un bar mientras se habla con el de la línea de más arriba, también es jazz.

El juego bien entendido, para aprender más sobre el mundo y nosotros mismos, también es jazz. Resumiendo, el jazz es una parte de un caos, y ese caos es jazz, y el jazz no se puede palpar con la mano, se vive y se percibe, y todo es matemático. Aunque no se sea bueno con las matemáticas, escuchando jazz se pueden entender muchas cosas que no tienen sentido, pero no se pueden explicar.

Porque muchas cosas están ahí para admirarlas. Por ejemplo: la belleza, el talento, la amistad, el amor y lo más preciado que tenemos: nosotros mismos. Cada individuo es único y está destinado a escribir su particular partitura. Escuchamos, disfrutamos, miramos, sentimos y si queremos cantamos.